El Sacerdocio Templario

Apuntes sobre el particular.- Pasaje Epifanía de 2010

Encomienda de Castilla y León

Ponentes.- el Preceptor de la Tierra y el Prior de Aragón.
Asistentes.- Colegio de Oficiantes – Secretario: Preceptor de Portugal

Difusión a miembros de la OSTC y website oficial www.ordendeltemple.org

No hace falta repetir, al menos a los componentes de la Casa, que por encima de los grados y dignidades puramente terrestres y/o históricas, tanto actuales (1.952 en adelante) o más atrás en el pasado incluso remontándose a la Edad Media, con los diferentes grupos o asociaciones de cualquier tipo, por más dignas que puedan ser o hayan podido ser, incluidas la Masonería, el Compañerismo y la Rosa cruz, que pretenden mantener o haber mantenido una transmisión templaría histórica de dudosa comprobación y mucho menos de dudosa realización (no al menos a nivel colectivo si es posible a nivel individual).

Sabemos que esto será difícil, cada hombre es libre de aceptar esto que decimos y que será un asunto entre él y su conciencia pero hemos de aclarar (si es posible y de una vez por todas) que la única premisa básica para poder Ser, llamarse Templario o cuanto menos llamarse Orden del Templo (o Temple en su acepción francesa) es poder acceder o mantener el sello de marca de la casa templaria, el Sacerdocio especifico del Temple.

Transmitido en el seno interior de la Orden, manifestada o no, ha caminado a lo largo de los siglos y confirmado por la Revelación que es permanente. Una cadena de hombres  encargados de mantenerlo en el tiempo incluso bajo aspectos y nombres diferentes (como por ejemplo en el siglo VIII con la “Tabla redonda” de donde 9 de los 22 miembros reciben una consagración sacerdotal).

Este sacerdocio en el seno de la Iglesia interior es el sacramento de amor remontándose en el tiempo (sacerdocio de Melquisedek) y continuado a través de Jose de Arimatea que lleva el Grial físico a Bretaña. Ambos sacerdocios  uno a través de la Iglesia Oficial (eucaristía) y el otro discreto a través de Las manifestaciones  “templarías” a lo largo de la historia, son las dos vías propuestas para la realización del plan de Dios, para la salvación y rescate de la humanidad en su penoso caminar hacia la remontada hacia el Padre común; de donde cabe peguntarse el porqué de las graves acusaciones hechas a los Capellanes de la Orden llamados  Priores, según las cuales los inquisidores de la época acusaban a los mismos, de no pronunciar las palabras de la consagración durante la Eucaristía.

Hoy después del resurgimiento templario, no sabríamos mantener (al haber cambiado afortunadamente los tiempos) esta liturgia secretamente como se hizo en el pasado. Es esto que deben preguntarse todos estos que pretenden o se atribuyen una filiación templaría autentica.

Seamos serios,  cualquier manifestación la Orden del Templo, no puede ser más que religiosa, sobre todo con relación a Dios en su Templo y en el Templo cualquiera que sea éste está ordenado, diferenciado y comporta un cuerpo Sacerdotal y una comunidad.

Que por circunstancias históricas el Temple Medieval haya tenido que organizar una Milicia Terrestre (representación de la Milicia Celeste) no era pues para luchar contra los hermanos musulmanes (sino mas bien para volver a las fuentes ayudados por sus hermanos de un cierto islam) para poder intentar cumplir como siempre el designio divino de devolver a ambas ramas de la revelación alquímica el protagonismo que cuando Dios quiera hacer de ambas religiones Reveladas el medio para que la Jerusalén Celeste, pueda ser una realidad sobre este pobre planeta.

Sin contar que sin la colaboración de sus hermanos árabes hubiera sido casi imposible acceder a la búsqueda de los Depósitos Sagrados tanto de la primera y segunda Alianza, para una vez recuperados ponerlos en lugar seguro.

Todas estas razones deberían hacer pensar que la Caballería Templaría no puede ser ni
Comparada ni asimilada a la simple caballería profana de cualquier época, por más dignas y serias que pudieran considerarse otras órdenes de caballería.

Así a imagen de la Caballería Celeste, la Orden del Templo, colabora al designio de Dios, con los medios que le son otorgados y por un periodo determinado de la historia y bajo aspectos y nombres diferentes las misiones que le son confiadas para la mayor gloria de Dios.

Dejamos al lector atento y sincero consigo mismo juzgar y hacerse su propia opinión al
respecto sobre la Milicia Apostólica de Cristo bajo cualquier aspecto que se manifieste o se haya manifestado en el pasado.

Los Caballeros de la Orden Soberana del Temple de Cristo
Non Nobis