Comunicado referente al aborto
06-10-2009
La vida y el respeto es el sello de marca de los pueblos y naciones civilizadas. Vivimos en tiempos convulsos, continuamente esta sociedad material, destierra los principios, ahoga los derechos, sobre todo de los que no se pueden defender.
Ninguna sociedad respetable y digna de ese nombre, expulsa al hijo del seno de su madre.
Nadie puede arrogarse el derecho de quitar la vida a un inocente. Ningún supuesto médico o jurídico es correcto, excepto cuando pudiese peligrar la vida de la propia madre o la futura vida del feto es imposible.
La comunidad científica avanza, esto es licito, siempre y cuando respete las propias leyes naturales, estas mismas que esta comunidad no sabe explicar de ninguna manera.
Es por esto que la posición de la Orden es clara, estando de acuerdo con cualquier religión, grupo o asociación que defienda estos principios básicos de derecho a la Vida.
No obstante aún estando de acuerdo con este principio fundamental, la Orden recuerda que quien habiendo perdido casi la total AUTORIDAD ESPIRITUAL, debido a su profunda implicación en el PODER TEMPORAL, busca formas de fricción y enfrentamiento, apoyándose en razones que si bien a priori son legitimas, los medios reivindicativos utilizados, forman parte de fines más oscuros y partidistas que el defender la propia vida y las Leyes Divinas.
Ninguna sociedad que se precie, puede agredir al inocente nonato pero al fin y al cabo, alma encarnada. La sociedad mundial no puede permitirse el lujo de asesinar a un ser humano que puede aportar a la propia humanidad soluciones científicas, políticas, etc.
Cada vez que un ser humano encarna sobre este planeta, es la humana eucaristía alumbrada por el Verbo, Verbo es vida.
“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros….”
“Y la vida era la Luz de los hombres…”
De donde pensar solamente en la vertiente científica, que el espermatozoide y el óvulo son artífices de la vida del futuro neonato, constituye una forma de entender la Creación parca, no considerando la relevancia del ánima o alma.
De esto se deduce que los argumentos de los “científicos” y “religiosos” de vía estrecha carecen de argumentos bastantes para aclarar y defender el contencioso de una manera satisfactoria.
Podríamos seguir abundando mucho sobre este tema, pero solo queremos constatar que defendemos sin paliativos el derecho a la Vida.
Los Caballeros de la Orden Soberana del Temple de Cristo.